viernes, 27 de diciembre de 2024

Insurrecta


Foto tomada por Maritza Farfan, guardiana del bosque


Deseaba desesperadamente apartarme del ruido, de la gente. 

Quería huir algún lugar, y no para reflexionar, solo quería llegar a un lugar donde hubiese silencio. 

Hace tiempo trató de entender que significa la palabra paz y me ha resultado complejo descifrarla, comprenderla.

En fin, eso que deseaba lo pude realizar. 

Y llegue a casa de lili, titi, bruno, tita y mona y por supuesto la casa de Mari y Marito. 

Allí también reposa el fuego y el agua, llegan descansan y continúan su magia. 

Es un placer estar en el placer. 

Bueno quería quedarme más días, y fluir con la fuerza del agua, me detuve en ella para reconocer la forma tan natural en la que abraza cada piedra, cada humano, cada hoja y así sigue su camino. 

Contemplar cada lenguaje de la naturaleza requiere desarrollar el oído, el tacto, el sabor y la visión. 

En la noche mi pupila se dilato de tal forma que lo más oscuro de la montaña fue contemplado. 

¿han descubierto el olor del día y el olor de la mañana? 

Allí con mis 32 años y apenas unas tres horas en ese lugar me entere que en la montaña la noche huele, se siente y se manifiesta de otras formas y mi salvajismo se agilizó al cien.

Siempre le había huido al silencio, porque no tenía tiempo de sentir, ignoraba lo que estaba mal. 

Yo la mujer que da amor cuando quiere, pero le cuesta recibir amor, solo quise sentirme amada por el viento que me lleva de la mano todo el tiempo a caminar mi camino. 

En fin. 

Se siente 

El camino 

El fuego 

Las estrellas 

Las palabras 

Los sonidos 

Las enredadas 

Los caminantes 

Las ancestras 

Lo que no se lleva el viento, ni se entrega al agua son las historias que forman espirales de energía a los lugares habitados por seres vivientes que custodian las cascadas transparentes, imponentes que le dan vida a la vida, pero sobre todo dan vida a quienes destruye la vida, en fin.

Me fui, me conecté, me abracé y reconocí lo contaminados que estamos con el hecho de existir en la forma que lo hacemos, tanto que para algunos refugiarnos en los brazos del agua, en el pecho del viento, en el calor del fuego y en la vigilancia de las estrellas resulta siendo poesía insurrecta. 




Escrito por. 



                                                                                                                                Solanyi Sánchez

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