¿Cómo tener la mente en blanco?
Si todo está tan perdido, tan nublado.
A diario, preguntas rondando en mi cabeza, desorientada en lugares que me exprimen y me dejan tan deshidratada, tan desubicada.
El guayabo hace parte de mi rutina, está incrustado como una célula que crece y no desaparece, impotencia de no soltar esas cadenas que arrastro constantemente,
¡pero cómo duele soltarlas!
Soy consciente de que soltarlas sería más fácil, encontraría un caminar más liviano, pero mientras tanto me consumo, y no es justo.
Se preguntaran, porque si se que hacer para evitar derrumbarme ¿ porqué no pasar del texto a la acción?
Y definivamente, pasa que en toda la historia de la humanidad nos han enseñado a temer y por eso este sucio gobierno patriarcal fomenta pánico en cada atardecer.
De ninguna manera se puede permitir arrastrar esas oxidadas cadenas que tienen más años que yo, cuando alguien las soltó, las adopté. Y por más que corro, vuelvo al mismo lugar y sin libertad.
Es un laberinto, unas cadenas que impiden sentir las mil montañas que me abrazan desde su lejania y es alla dónde realmente quiero llegar. Ahí, justo donde está esa montaña verde y de fondo colores fluorescentes, es dónde quiero estar , resguardarme y volver a mí.
No es mi culpa aferrarme a ese dolor
Es un miedo que no quiero aceptar,
Miedos convertidos en instrumentos intangibles que le brindan amargas melodías a mis oídos
Me detengo,
Respiro,
Y... grito.
Pero hay más personas a mi alrededor gritando a todo pulmón, llorando porque en este mundo se siente el olor del viento, un olor a dolor.
Gente asesinada.
Niñxs hambrientxs.
Desaparecidxs.
Cuerpos en los ríos,
Cuerpos descabezados.
Y...
Cuerpos violados
Me paso de acera, en la que me arrastro hay mucho dolor, pero en la otra, solo existe
Maldad, crueldad, crudeza...
Gente a carcajadas,
Gente indolente,
Gente vomitando a un pueblo.
Aunque son muchxs lxs niñxs atropelladxs, vulneradxs y convertidxs en máquinas de guerra, ellxs no temen a seguir soñando, transformando y dando un poco de color al cielo.
Ser adultx no era mi sueño.
Escrito por:
Solanyi Sánchez

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