Era tarde. Justamente las 4:00 pm. El sol aún hacía parte del paisaje, el cielo azul, niños jugando, gente riendo, caminando, respirando; ella también respiraba, limpiaba la casa, las ventanas, el comedor, la sala, las puertas.
Sacudía el polvo que llegaba a su casa sin previo aviso y se disponía a embellecer su templo, su dulce templo en donde ella se sentía segura; antes de entrar a casa dejaba el miedo a un metro de distancia, en ese lugar se sentía paz.
Soñadora, artista, hermana, mujer, mamá, negra... estaba defendiendo su color, su género su territorio, su causa, cansada del látigo social y esclavizante que perseguía su raza, ella no soportaba la angustia que se instalaba en su piel y simplemente gritó y dijo "¡basta!". Exigió respeto, que no violaran los senos, ni los derechos, ni los sueños.
Se dedicó a "incomodar", pero como es tan natural en este país enviaron visita a casa. Primero llegó una bala por la ventana y de repente cuatro mas que perforaron su corazón, frente, pecho, piernas y cada una acusaba y apagaba su lucha. Gritos, desespero, lágrimas y suplicas hacían parte del paisaje. La tensión, el miedo y la muerte llegaron a casa.
Balas y café yacían en la sala.
Solanyi Sánchez

💚
ResponderEliminarHorrible esa sensación de que se derrumbe la seguridad y tranquilidad del lugar donde encontramos paz, nuestro refugio. ¿la razón? Defender lo que es justo defender.
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