Foto tomada por: Sebastián González
Mientras cocinaba aquel 8 de noviembre pensaba en como suicidarme, primero rayé tómate, después rayé cebolla, agregué sal, ajo, soya y un par de lágrimas que caían.
No se si el dolor se alivianaba o si pesaba más, lo que realmente se, es que estaba nublado.
oscuro y con mucha tristeza.
En el último año he llorado mucho y he sonreído,
Pero cada una de las lágrimas me ha costado,
No me pidas que hable
No me pidas que no caiga
No me digas que hay otra solución
Ya las he probado todas
Y es que mi alma tiene des amor,
Por la vida
Por la gente
Por el ambiente
Por...
¡Alto!
Siento des amor por mí.
Ni mis letras, ni mis luchas me consuelan.
No todo se puede, pero ¿entonces que sí se puede?
¿Vivir?
¿Cómo?
Bueno, después serví la bebida, según mis hijos estaba rica, dicen que las lágrimas son receta para dar sazón.
Pero cada una de mis posimas han servido de receta a otras a otros, a mi la comida me sabe a nada como la vida.
Finalmente lavé los platos, y las ollas que claramente me deprimen más.
Entonces pasé con una copa de vino mis pastas, paradójico ¿no?
El vino, unas notas amargas y secas como mi sentir.
¡Salud!
Escrito por Solanyi Sánchez
