miércoles, 22 de septiembre de 2021

GAITA EN LIBERTAD




(Shhhhhhh, shhhhhhh,shhhh) (Sonido producido por palo de agua)


Se llama Idilia,

pero le dicen Gaita. Fffffffffffffffff! (Sonido de viento)


Bella mujer negra que vive en la costa pacífica,

vestimenta poco habitual, 

cánticos con tintes folclóricos;

visita el río frecuentemente y enciende fogatas cerca de la orilla del río, allí qrema sus miedos.

Llegando el atardecer, su cuerpo se libera hasta que sus articulaciones se desenlazan con una

fluidez armónica, orgánica y orgásmica.

Su baile cuenta historias, al principio nefastas y crueles,

que deja al desnudo la ilicitud de su tribu.


Se cansó de cocinar para otros 

y se dispuso a cocinar para ella,

para otras mujeres;

y, cuando sucedió, le dijeron: "negra, no sirves para nada".

Pero... estas palabras salen de bocas inservibles y violentas, con miedo a perder el poder que tienen sobre las rebeldes diosas.

Muy cerca de ella siempre suenan gaitas que la trasladan a la libertad, igual que otras mujeres a las que les enseña.

Al son que las gaitas suenan, danza con autonomía.

Al son que las gaitas suenan, trenza su dolor.

Al son que las gaitas suenan, teje su saber con otras mujeres, que 

al son que las gaitas suenan lideran una comunidad,

hoy llamada, la gaita de la libertad.


 Escrito por:    

                                                Solanyi Sánchez


jueves, 9 de septiembre de 2021

#CausaJusta

… y un día me preguntaron: ¿por qué apoyas el aborto?


Mi respuesta:

Tengo dos hijos, maravillosos, que estoy educando y amando con mi ser, mas por no tener la información correspondiente sobre sexo, desde niña desconocía sobre sexualidad responsable, sobre derechos sexuales reproductivos. No fui responsable con ella, quedé embarazada muy joven, y debido a cargas morales y estructuras patriarcales sobre el derecho a decidir, tuve mi primer hijo.

Sumado al pensamiento de una familia que se compone de un hombre, una mujer, hijas e hijos. Tenía miedo de perder un hogar… y cuán equivocada estaba. Aplacé mis sueños, proyectos. Simplemente, tenía una “familia”.

Yo… me sentía perdida, sola, confundida. Algo no tenía sentido, peor aún, seguía atrapada en eso y continué trabajando por mantener un hogar…

Tuve otro bebé.

Ya con dos hijos y tan solo 24 años, seguía sola y confundida.
Noches sin dormir, día tras día trabajando sin descanso para mantener mi “familia”, pero no mantenía mis sueños, no trabajaba por ellos. No me encontraba conmigo, no indagaba qué me faltaba para ser yo.

Aguantaba infidelidades, maltrato psicológico, violencia de mí, para mis hijos. Nada, nada estaba bien. No es justo traer hijas e hijos al mundo a sufrir violencias familiares, estatales, a pasar hambre; todo era un círculo vicioso, un día más, era un día más de pobreza…

… negándome a ser yo, maldita sea, no reaccionaba. Ya los había parido, no podía abandonar ese amor, ni esos niños, que nada de culpa tienen. Afortunadamente seguía siendo artista, muy inconstante, pero seguía rodeada de mujeres y personas bellas que me enseñaban cada día el amor a mí misma.

Comprendí que una familia es diferente, que puede ser yo y mis hijos…

No fue fácil, porque después de esta reflexión, me separé. No solo de un hombre que no le aportaba nada a mi vida, también me separé de miles miedos, de señalamiento, y otro sin fin de cosas. Iba y voy e encontrando el camino que permite liberarme de prejuicios e inmoralidades incoherentes. Es un hecho, soy mamá. Ya nacieron y debo orientarlos, que no sean unos patanes irresponsables, y como mínimo, acompañar sus sueños, porque la historia no se puede ni se debe repetir.

Por eso hoy en día pido a las mamás dejar prejuicios y contarles a sus hijas e hijos lo importante que es la sexualidad responsable; sepan que sobre sus cuerpos no decide nadie más que ellas, no las pueden tocar. Sin su aprobación, no pueden permitirlo. Que no tienen que parir bebés si no son deseados. Que debemos cumplir sueños, que debemos evitar ser violentos con una y con las hijas e hijos que ya están.

No sabíamos qué hacer desde el momento en que salió positiva la prueba.

Hoy pido, a todas las mujeres del mundo, deben educarse y enseñar a las niñas sobre el derecho a decidir, desprenderse, desprendernos de esos “hombres” (estado, profesores, esposos, amigos, novios) que nos violentan y nos sumergen en lo más hondo.

¡Nosotras, no somos máquinas! ¡Nuestro legado en este mundo no es parir hijos porque sí!

La maternidad debe de ser deseada, o no ser. Por no tener el derecho a decidir, mi mamá tuvo tres hijas y un hijo. Aguantó a un tipo que la maltrataba. Tanto fue su miedo y confusión que terminó abandonando dos de sus hijas, una de 4, la otra de 2. Yo era la de 2. Ella no tenía cómo mantenernos, pero ella necesitaba escapar de la lengua de vecinas y vecinos, del señalamiento de la iglesia, de las críticas sociales. Necesitaba poder conservar su vida. Dos niñas crecieron y se educaron sin amor maternal. Sin una amiga. Sin una compañera. Esta es una razón más por la cual niñas y mujeres no debemos ser condenadas por decidir sobre nuestros cuerpos. Abortar no es una decisión fácil, trae consecuencias en el cuerpo, en la piel, el alma, mente.

Por eso es necesaria la educación sobre derechos sexuales reproductivos en casa, en la escuela, el trabajo.

 

¡Aborto libre y seguro ya!





Por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos ¡y sobre lo que se nos dé la gana! 



Escrito por: Solanyi Sánchez



"¡Yo no soy delincuente, yo no soy criminal, mi causa justa es la-la-la libertad!

¡Aborto seguro, queremos ya!" 

- La Mona soy yo



Sol mayor

Estaba bajo la ducha  Tenía el alma desordenada  El cabello enredado Los pies pulcros  Mi ojos  Ni que decir, ellos habitan incertidumbre, p...